Cuando Francis Ford Coppola inició el rodaje de este vertiginoso filme, le encargó a su mujer Eleanor un documental que diera cuenta de la locura en la que se iban a embarcar: el rodaje de la que, para mí, es una de las mejores películas que jamás se han rodado. Ella, además de realizar un documental estupendo, escribió un diario de rodaje que lo complementa. Para haceros una idea, tan solo contaré una cosa:
Un día Eleanor se acercó, con su infatigable cámara, al set de rodaje donde Kurtz (Brando) se ha convertido en una especie de deidad pagana. El lugar donde nace la locura. Apiladas en un rincón vio varias bolsas de basura más grandes de lo normal. Ella, curiosa, se acercó. No podía creer lo que veía. Tan es así que se dirigió al director artístico y le preguntó:
-¿Eso que tenéis ahí son cadáveres de verdad?
El director, como si se tratara de una pregunta absurda, respondió:
- En el guión pone 'cadáveres ardiendo'. No dice nada de muñecos ardiendo.
La próxima vez que la veáis, pensad que los muertos del final pueden, en efecto, ser muertos.
El libro es sólo para curiosos del cine. Que nadie espere una narración en tres actos ni cosas por el estilo: es un diario de rodaje, y como tal, hay capítulos aburridos y otros interesantes, en función del día que vivió su autora.
Yo no soy muy dado a estudiar las vivencias de los rodajes. Por lo general me aburren bastante. Ni siquiera suelo ver los extras de los DVD. Todos cuentan más o menos lo mismo. Pero… ¡¡se trata de Apocalipsis Now!! No sé cuántas veces la he visto (Inciso: la versión de 1979. No me gusta la Redux. Fin del inciso), pero cada vez que veo ese arranque, la increíble secuencia de Sheen borracho en la habitación, el sonido del helicóptero fundiéndose con el ventilador, Morrison cantando The End sobre explosiones de napalm… me da vértigo. Me apabulla. ¿Cómo se escribe algo así? ¿Cómo se rueda algo así? ¿Y cómo se monta algo así? El montaje… El horror… El horror.
COPPOLA, Eleanor, "Notas a Apocalipsis Now: diario de una filmación", Emecé Editores, Argentina, 2002.
jueves, 27 de marzo de 2008
sábado, 23 de febrero de 2008
EL CASTILLO EN EL BOSQUE
ABRE DE NEGRO
Un grupo de soldados alemanes revisan fichas y documentos alrededor de una mesa. Frente a ellos, Heinrich Himmler les ilustra acerca de las bondades del incesto como mecanismo para perpetuar la pureza.
CORTE A
Dieter, un diligente soldado, trata de encontrar la respuesta a la majestuosa perfección aria del Führer. En sus manos, la ficha personal de Adolf Hitler. Adi, para su familia.
Pero Dieter no es lo que parece. Hay algo en él que resulta imperceptible, algo que le hace diferente. Un ente extraño, misterioso… un demonio.
Exacto. Un demonio es el narrador de esta historia, de la infancia de Adolf Hitler. Desde las relaciones incestuosas de su padre (que era también su tío-abuelo) al descubrimiento de su aversión por el acto sexual.
Sé que resulta extraño, pero tal y como lo aborda Mailer, convierte esta historia en una metáfora acerca de la lucha constante entre el bien, el mal y el hombre. Sí, el hombre constituye para Mailer una tercera instancia, autónoma, cuya moral (y por extensión, su existencia) puede definirse a sí misma en función de sus propios criterios. De prosa directa y límpida. Casi austera y, sin embargo, repleta de descripciones cáusticas, que repudian los formalismos o esa especie de corrección social que casi todo lo inunda.
No obstante, y a pesar de que su escritura me asombra, tengo un par de peros que ponerle:
En primer lugar, creo que resulta excesivamente reiterativo a la hora de definir al propio narrador. Una y otra vez nos recuerda que es un demonio, y que como tal dispone de una serie de habilidades y de defectos. Si no lo recuerda más de diez veces en el libro, no lo hace ninguna. Esto creo que ralentiza en exceso la narración.
En segundo lugar, me da la sensación de que no se ha atrevido a tomar decisiones importantes respecto de la trama. Con frecuencia se desvía de la trama principal para dirigirse hacia la coronación del zar Nicolás II. Esto podría estar bien para contextualizar, pero desvía completamente de la trama principal sin que sirva para realizar una aportación de valor a la novela. Tan es así que cuando llega ese pasaje el mismo autor recomienda que, si el lector no está interesado en dicho desvío, pase directamente a la página 291. Lo cual viene a ser más o menos lo siguiente: "sé que esto no aporta nada, pero me costó tanto escribirlo que no quiero borrarlo". Desde mi punto de vista es un error, porque acaba consiguiendo que el interés que yo pudiera tener termine dispersándose. ¿Conclusión? Se me hizo largo. Muy largo.
Quien se decida a leerlo, yo le recomendaría que hiciera lo siguiente: haz caso de la nota del autor y pasa directamente a la página 291. Cuando acabes el libro, si te apetece, lee las 60 páginas que te has saltado. No afectan en lo más mínimo a la historia y seguramente la disfrutarás más que yo.
MAILER, Norman, "El castillo en el bosque", Anagrama, Barcelona, 2007.
Un grupo de soldados alemanes revisan fichas y documentos alrededor de una mesa. Frente a ellos, Heinrich Himmler les ilustra acerca de las bondades del incesto como mecanismo para perpetuar la pureza.
CORTE A
Dieter, un diligente soldado, trata de encontrar la respuesta a la majestuosa perfección aria del Führer. En sus manos, la ficha personal de Adolf Hitler. Adi, para su familia.
Pero Dieter no es lo que parece. Hay algo en él que resulta imperceptible, algo que le hace diferente. Un ente extraño, misterioso… un demonio.
Exacto. Un demonio es el narrador de esta historia, de la infancia de Adolf Hitler. Desde las relaciones incestuosas de su padre (que era también su tío-abuelo) al descubrimiento de su aversión por el acto sexual.
Sé que resulta extraño, pero tal y como lo aborda Mailer, convierte esta historia en una metáfora acerca de la lucha constante entre el bien, el mal y el hombre. Sí, el hombre constituye para Mailer una tercera instancia, autónoma, cuya moral (y por extensión, su existencia) puede definirse a sí misma en función de sus propios criterios. De prosa directa y límpida. Casi austera y, sin embargo, repleta de descripciones cáusticas, que repudian los formalismos o esa especie de corrección social que casi todo lo inunda.
No obstante, y a pesar de que su escritura me asombra, tengo un par de peros que ponerle:
En primer lugar, creo que resulta excesivamente reiterativo a la hora de definir al propio narrador. Una y otra vez nos recuerda que es un demonio, y que como tal dispone de una serie de habilidades y de defectos. Si no lo recuerda más de diez veces en el libro, no lo hace ninguna. Esto creo que ralentiza en exceso la narración.
En segundo lugar, me da la sensación de que no se ha atrevido a tomar decisiones importantes respecto de la trama. Con frecuencia se desvía de la trama principal para dirigirse hacia la coronación del zar Nicolás II. Esto podría estar bien para contextualizar, pero desvía completamente de la trama principal sin que sirva para realizar una aportación de valor a la novela. Tan es así que cuando llega ese pasaje el mismo autor recomienda que, si el lector no está interesado en dicho desvío, pase directamente a la página 291. Lo cual viene a ser más o menos lo siguiente: "sé que esto no aporta nada, pero me costó tanto escribirlo que no quiero borrarlo". Desde mi punto de vista es un error, porque acaba consiguiendo que el interés que yo pudiera tener termine dispersándose. ¿Conclusión? Se me hizo largo. Muy largo.
Quien se decida a leerlo, yo le recomendaría que hiciera lo siguiente: haz caso de la nota del autor y pasa directamente a la página 291. Cuando acabes el libro, si te apetece, lee las 60 páginas que te has saltado. No afectan en lo más mínimo a la historia y seguramente la disfrutarás más que yo.
MAILER, Norman, "El castillo en el bosque", Anagrama, Barcelona, 2007.
viernes, 18 de enero de 2008
EL LOBBY ISRAELÍ
Los autores de este libro hacen una análisis pormenorizado de la capacidad de influencia que tiene este lobby sobre la política exterior estadounidense. Ramificaciones que han alcanzado y condicionado las posturas de todos los presidentes de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial.
El libro no cuestiona la necesidad de apoyar a Israel, pero sí la incondicionalidad con que muchas veces debe hacerlo, obligados a omitir cualquier tipo de crítica a toda acción del gobierno israelí. Se trata del primer receptor de ayudas del país americano (un 40%), por las que no debe dar cuenta alguna, y las cuales no sirven como herramienta para la elaboración de estrategias de paz distintas de las que marque el gobierno israelí.
Es cierto que desde una perspectiva más o menos simplista puede llegarse a la conclusión de establecer una sesgada visión en la que unos son buenos y otros malos. La realidad siempre es más compleja. Después de todo, nadie podía esperar que la decisión de crear el estado de Israel tras la II Guerra Mundial (con un exterminio masivo de por medio) no iba a acarrear consecuencias: ningún estado ha podido crearse sin sangre. Mucho menos si nos tomamos la molestia de mirar el mapa.
Pero no es esto lo que plantea el libro. Los autores tratan de exponer algo que, tras reflexionar sobre ello, resulta bastante utópico: la necesidad de abrir un debate sobre la incondicionalidad de la ayuda militar, económica y diplomática de EE.UU. a Israel. Digo utópico porque no parece un país en el que los matices quepan en un debate. La simplificación 'buenos-malos' equivale en este caso a enterrar la posibilidad de encontrar una solución, y al final, cuando los congresistas deban posicionarse, todos deberán tener presente que para su reelección es necesario el concurso favorable de los votantes, y éstos no van a reparar en matices, en tanto en cuanto no se solucione primero la calidad educativa global del país.
Por eso recibo con cierto melancólico escepticismo este libro, porque su destino más palpable creo que será el olvido. Me da la sensación de que se leerá mucho más fuera de EE. UU. que dentro, y corre el riesgo de ser malinterpretado, dado que está escrito desde una perspectiva muy concreta: la de los 'outsiders', los que denostan los llamados 'tanques de pensamiento', y no parece que carezca de cierto sesgo -por otra parte inevitable cuando el lobby al que criticas ha tratado de evitar la publicación del libro, y lo consiguió.
En resumen, es un libro muy interesante, creo que excesivo en datos, pero que conviene leer con ojos críticos en todo momento, sin perder la perspectiva de la situación geopolítica de Israel.
WALT, Stephen y MEARSHEIME, John, 'El lobby Israelí', Taurus, Madrid, 2007.
El libro no cuestiona la necesidad de apoyar a Israel, pero sí la incondicionalidad con que muchas veces debe hacerlo, obligados a omitir cualquier tipo de crítica a toda acción del gobierno israelí. Se trata del primer receptor de ayudas del país americano (un 40%), por las que no debe dar cuenta alguna, y las cuales no sirven como herramienta para la elaboración de estrategias de paz distintas de las que marque el gobierno israelí.
Es cierto que desde una perspectiva más o menos simplista puede llegarse a la conclusión de establecer una sesgada visión en la que unos son buenos y otros malos. La realidad siempre es más compleja. Después de todo, nadie podía esperar que la decisión de crear el estado de Israel tras la II Guerra Mundial (con un exterminio masivo de por medio) no iba a acarrear consecuencias: ningún estado ha podido crearse sin sangre. Mucho menos si nos tomamos la molestia de mirar el mapa.
Pero no es esto lo que plantea el libro. Los autores tratan de exponer algo que, tras reflexionar sobre ello, resulta bastante utópico: la necesidad de abrir un debate sobre la incondicionalidad de la ayuda militar, económica y diplomática de EE.UU. a Israel. Digo utópico porque no parece un país en el que los matices quepan en un debate. La simplificación 'buenos-malos' equivale en este caso a enterrar la posibilidad de encontrar una solución, y al final, cuando los congresistas deban posicionarse, todos deberán tener presente que para su reelección es necesario el concurso favorable de los votantes, y éstos no van a reparar en matices, en tanto en cuanto no se solucione primero la calidad educativa global del país.
Por eso recibo con cierto melancólico escepticismo este libro, porque su destino más palpable creo que será el olvido. Me da la sensación de que se leerá mucho más fuera de EE. UU. que dentro, y corre el riesgo de ser malinterpretado, dado que está escrito desde una perspectiva muy concreta: la de los 'outsiders', los que denostan los llamados 'tanques de pensamiento', y no parece que carezca de cierto sesgo -por otra parte inevitable cuando el lobby al que criticas ha tratado de evitar la publicación del libro, y lo consiguió.
En resumen, es un libro muy interesante, creo que excesivo en datos, pero que conviene leer con ojos críticos en todo momento, sin perder la perspectiva de la situación geopolítica de Israel.
WALT, Stephen y MEARSHEIME, John, 'El lobby Israelí', Taurus, Madrid, 2007.
miércoles, 2 de enero de 2008
LA ESCOPETA DE CAZA
Es lo primero que leo de Yasushi Inove. Se trata de una breve novela epistolar. Narra a través de tres cartas la relación adúltera de un hombre que encuentra en la soledad de la caza algo que trasciende el simple hecho de matar. No sabría decir si me ha gustado. Intentaré explicar porqué.
Hace tiempo leí 'Textos de estética taoísta', del malogrado Luis Racionero. Es un buen libro para entender algunas de las claves con las que se manejan por aquellos lares. Al margen de lo relativo a la perspectiva en pintura, lo que más llamó mi atención fue su concepción no teleológica de la historia. Eso que más tarde se ha dado a conocer como el 'efecto mariposa'. De alguna manera, esa percepción no causalista se transmite también a la manera de narrar, mucho más contemplativa, buscando la empatía con el entorno antes de plasmarlo en un poema, una pintura o un relato.
El cine es distinto. Me permite entrar en ese mundo, esa visión cósmica donde todo afecta al todo. Sin embargo, esto no me sucede con la literatura. Se me antoja extraña, ajena. No deja de tener el encanto de lo exótico, pero me cuesta aprehender sus códigos, y la trascendencia de los momentos me resultan distantes, porque yo siempre he observado los problemas desde la perspectiva de las 'consecuencias'. Es decir, lo quiera o no, soy más causalista que Yasushi Inove, razón por la cual me resulta tan difícil asumir las historias de sus personajes.
En cualquier caso, es un libro que no resulta difícil de leer y apenas tiene 100 páginas. No sé por qué suele gustar mucho, de modo que seguramente el problema sea mío. Estaría bien que alguien me lo explicara.
LIBRO: INOVE, Yasushi, "La escopeta de caza", Ed. Anagrama, 2006.
Hace tiempo leí 'Textos de estética taoísta', del malogrado Luis Racionero. Es un buen libro para entender algunas de las claves con las que se manejan por aquellos lares. Al margen de lo relativo a la perspectiva en pintura, lo que más llamó mi atención fue su concepción no teleológica de la historia. Eso que más tarde se ha dado a conocer como el 'efecto mariposa'. De alguna manera, esa percepción no causalista se transmite también a la manera de narrar, mucho más contemplativa, buscando la empatía con el entorno antes de plasmarlo en un poema, una pintura o un relato.
El cine es distinto. Me permite entrar en ese mundo, esa visión cósmica donde todo afecta al todo. Sin embargo, esto no me sucede con la literatura. Se me antoja extraña, ajena. No deja de tener el encanto de lo exótico, pero me cuesta aprehender sus códigos, y la trascendencia de los momentos me resultan distantes, porque yo siempre he observado los problemas desde la perspectiva de las 'consecuencias'. Es decir, lo quiera o no, soy más causalista que Yasushi Inove, razón por la cual me resulta tan difícil asumir las historias de sus personajes.
En cualquier caso, es un libro que no resulta difícil de leer y apenas tiene 100 páginas. No sé por qué suele gustar mucho, de modo que seguramente el problema sea mío. Estaría bien que alguien me lo explicara.
LIBRO: INOVE, Yasushi, "La escopeta de caza", Ed. Anagrama, 2006.
viernes, 21 de diciembre de 2007
PELANDO LA CEBOLLA
Todos tenemos secretos. Algunos más inconfesables que otros. Sin embargo, ¿hasta que punto alguno de ellos condiciona la calidad de nuestro comportamiento, de nuestras opiniones, de nuestra forma de desenvolvernos en el mundo? A menudo los eventos que nos desagradan van quedando soterrados bajo capas de sedimentos para permitirnos seguir viviendo sin que el sufrimiento por la culpa sea insoportable. Creo que Freud lo llamaba "olvido motivado". Los años se suceden y cada vez cuesta más echar la vista atrá sin que la imagen resulante no esté distorsionada. Desenterrar elementos es casi como pelar una cebolla. Capa tras capa, hasta llegar al centro mismo, no sin antes haber derramado unas cuantas lágrimas.
Recuerdo haber leído en algún libro de Gunter Grass una reflexión acerca de la dificultad de ser independiente en un marco educacional predeterminado. Me dio la impresión entonces de que trataba de forma escorada algo más tenebroso de lo que en principio aparentaba. Y así era.
'Pelando la cebolla' es una lúcida, honesta y cruda autobiografía que comienza por no escudarse en condicionantes ajenos: Gunter Grass no sólo perteneció a las juventudes hitlerianas (me niego a ponerlo en mayúsculas), sino que se alistó voluntario a las ss. Fue conducido y prontamente herido en la famosa batalla de las Ardenas. No hay resquicio. No hay excusa. Y para que quede así patente intercala ejemplos de chavales de su misma edad que, en similares circunstancias, rechazaron la colaboración belicista con un régimen nauseabundo.
Sin embargo, resulta muy atrevido juzgar. Tanto para condenar como para perdonar. Lo primero, porque, si bien es cierto que Grass asume su vergüenza dentro de lo que pasó a denominarse culpa colectiva, los instrumentos críticos de un chaval de catorce o quince años para discernir lo correcto dentro de una maquinaria propagandística tan potente son, cuanto menos, cuestionables. Por otro lado, un fusil, una bala y un muerto son lo mismo ahora y entonces.
¿Y el perdón? Simon Whisenthal escribió un impresionante libro sobre un hecho que marcó su vida: la petición de perdón por parte de un oficial nazi y su negativa a otorgárselo. Nadie más que las víctimas tiene derecho a perdonar al verdugo; él no podía perdonar en nombre de las personas a quien ese oficial había hecho desaparecer.
Pero ¿por qué no lo dijo antes? No lo sé. Y no lo explica. Supongo que hace falta mucho valor y, como explicaba José Antonio Marina, el miedo es un enemigo atroz, capaz de sepultarnos bajo el peso del qué dirán.
A pesar de ello, Grass no se detiene sólo en eso. Su sinceridad le conduce escribir acerca de su comportamiento con sus padres, sus novias… La madre. Sin duda, lo que más me ha impresionado es la página que dedica como epitafio a su madre.
La prosa de Grass me asombra. Es de una claridad pasmosa. Limpia, directa y elegante. Traba de manera constante su relato con interesantes reflexiones acerca de muy diferentes aspectos de su vida, pero, por encima de todos, el Arte. La pintura, la escultura, la literatura, el cine. Toda su biografía parece seguir un camino hacia la expresión artística, lejos de la apatía y la ambigüedad. Sinceramente, me ha gustado mucho.
Libro: GRASS, Gunter, "Pelando la cebolla", Alfaguara, 2006.
Recuerdo haber leído en algún libro de Gunter Grass una reflexión acerca de la dificultad de ser independiente en un marco educacional predeterminado. Me dio la impresión entonces de que trataba de forma escorada algo más tenebroso de lo que en principio aparentaba. Y así era.
'Pelando la cebolla' es una lúcida, honesta y cruda autobiografía que comienza por no escudarse en condicionantes ajenos: Gunter Grass no sólo perteneció a las juventudes hitlerianas (me niego a ponerlo en mayúsculas), sino que se alistó voluntario a las ss. Fue conducido y prontamente herido en la famosa batalla de las Ardenas. No hay resquicio. No hay excusa. Y para que quede así patente intercala ejemplos de chavales de su misma edad que, en similares circunstancias, rechazaron la colaboración belicista con un régimen nauseabundo.
Sin embargo, resulta muy atrevido juzgar. Tanto para condenar como para perdonar. Lo primero, porque, si bien es cierto que Grass asume su vergüenza dentro de lo que pasó a denominarse culpa colectiva, los instrumentos críticos de un chaval de catorce o quince años para discernir lo correcto dentro de una maquinaria propagandística tan potente son, cuanto menos, cuestionables. Por otro lado, un fusil, una bala y un muerto son lo mismo ahora y entonces.
¿Y el perdón? Simon Whisenthal escribió un impresionante libro sobre un hecho que marcó su vida: la petición de perdón por parte de un oficial nazi y su negativa a otorgárselo. Nadie más que las víctimas tiene derecho a perdonar al verdugo; él no podía perdonar en nombre de las personas a quien ese oficial había hecho desaparecer.
Pero ¿por qué no lo dijo antes? No lo sé. Y no lo explica. Supongo que hace falta mucho valor y, como explicaba José Antonio Marina, el miedo es un enemigo atroz, capaz de sepultarnos bajo el peso del qué dirán.
A pesar de ello, Grass no se detiene sólo en eso. Su sinceridad le conduce escribir acerca de su comportamiento con sus padres, sus novias… La madre. Sin duda, lo que más me ha impresionado es la página que dedica como epitafio a su madre.
La prosa de Grass me asombra. Es de una claridad pasmosa. Limpia, directa y elegante. Traba de manera constante su relato con interesantes reflexiones acerca de muy diferentes aspectos de su vida, pero, por encima de todos, el Arte. La pintura, la escultura, la literatura, el cine. Toda su biografía parece seguir un camino hacia la expresión artística, lejos de la apatía y la ambigüedad. Sinceramente, me ha gustado mucho.
Libro: GRASS, Gunter, "Pelando la cebolla", Alfaguara, 2006.
miércoles, 5 de diciembre de 2007
LA LADRONA DE LIBROS
Autor: MARKUS ZUSAK. 1975 (Australiano)
Editorial: RANDOM HOUSE MONDADORI, S.A.
Al igual que en "El niño del pijama de rayas", en esta novela del joven escritor australianao Markus Zusak se acomete el inagotable tema del problema del Holocausto desde un punto de vista imaginativo, original, distinto de lo que estamos acostumbrados a leer o escuchar. El libro refleja cómo el mundo de las palabras, difícil de controlar e imposible de destruir, personificado en Hitler, es capaz de atraer al pueblo alemán y conducirle hacia una masacre discriminada de seres humanos, llevándole a su propia destrucción. Pero también refleja, sobre todo, cómo hay un pequeño porcentaje de alemanes, de los llamados arios, que no se dejan seducir por estas palabras y son capaces de exponer sus propias vidas por ofrecer refugio a un judío en su propia casa. En resumen éste sería el resumen de la novela.
La forma de describirlo es otra cosa....¡Oh, la forma!. Es original en cuanto que presenta la historia como un relato para adolescentes (como son los principales protagonistas) colocándonos como narrador en primera persona al principal personaje que intervino en esta guerra, sirviendo en ambos bandos sin decantarse por ninguno en particular. ¿Cómo pudo suceder esto?. No le hagais caso cuando dice que " durante los años que duró la hegemonía de Hitler nadie logró servir al Führer con mayor lealtad que yo", porque también sirvió con lealtad a los aliados, sobre todo a los rusos. ¿Todavía no sabeis a quién me refiero?. Si os dijera que en varias ocasiones se acercó a Liesel, la pequeña protagonista de la novela, incluso llegó a poner la mano sobre su hombro, pero ésta rechazó su contacto. Si os dijera que estuvo presente cuando el hermano menor de Liesel perdió la vida con un ojo abierto y el otro soñando, ¿adivinariais ahora?. Si no lo habeis hecho todavía, os aconsejo que lo averigüeis leyendo el libro. ¡Ah!, cuando necesiteis de sus servicios la encontrareis a vuestro lado. Ja, ja,ja.
Editorial: RANDOM HOUSE MONDADORI, S.A.
Al igual que en "El niño del pijama de rayas", en esta novela del joven escritor australianao Markus Zusak se acomete el inagotable tema del problema del Holocausto desde un punto de vista imaginativo, original, distinto de lo que estamos acostumbrados a leer o escuchar. El libro refleja cómo el mundo de las palabras, difícil de controlar e imposible de destruir, personificado en Hitler, es capaz de atraer al pueblo alemán y conducirle hacia una masacre discriminada de seres humanos, llevándole a su propia destrucción. Pero también refleja, sobre todo, cómo hay un pequeño porcentaje de alemanes, de los llamados arios, que no se dejan seducir por estas palabras y son capaces de exponer sus propias vidas por ofrecer refugio a un judío en su propia casa. En resumen éste sería el resumen de la novela.
La forma de describirlo es otra cosa....¡Oh, la forma!. Es original en cuanto que presenta la historia como un relato para adolescentes (como son los principales protagonistas) colocándonos como narrador en primera persona al principal personaje que intervino en esta guerra, sirviendo en ambos bandos sin decantarse por ninguno en particular. ¿Cómo pudo suceder esto?. No le hagais caso cuando dice que " durante los años que duró la hegemonía de Hitler nadie logró servir al Führer con mayor lealtad que yo", porque también sirvió con lealtad a los aliados, sobre todo a los rusos. ¿Todavía no sabeis a quién me refiero?. Si os dijera que en varias ocasiones se acercó a Liesel, la pequeña protagonista de la novela, incluso llegó a poner la mano sobre su hombro, pero ésta rechazó su contacto. Si os dijera que estuvo presente cuando el hermano menor de Liesel perdió la vida con un ojo abierto y el otro soñando, ¿adivinariais ahora?. Si no lo habeis hecho todavía, os aconsejo que lo averigüeis leyendo el libro. ¡Ah!, cuando necesiteis de sus servicios la encontrareis a vuestro lado. Ja, ja,ja.
martes, 4 de diciembre de 2007
ANATOMÍA DEL MIEDO
¡Por fin tengo algo de tiempo para leer y escribir! No sé cuánto durará. Ojalá sea mucho, porque lo he echado en falta. ¡Qué dura es la vida del empresario! En fin, aquí va la reseña del último libro que he leído:
Muchos conoceréis a José Antonio Marina. Mi descubrimiento se produjo durante una de esas jornadas maratonianas donde el pulgar se ejercita sobre los sobados botones del mando a distancia. Allí, en un pequeño rincón, casi fagocitado por el resto de programas, un ingenuo presentador entrevistaba a un hombre de prominente calva y ojos despiertos. Digo ingenuo porque tal y como está el patio, pretender sobrevivir en la jungla catódica a base de entrevistas a gente que piensa es prácticamente un suicidio. Y, de hecho, así fue. Un par de meses más tarde el periodista dio con sus huesos en la radio, más propicia para la palabra y, por tanto, para la escucha y la reflexión. Sin embargo, gracias a aquel diminuto programa, encontré una voz cuerda que hablaba de cosas sencillas, con un sentido común que ya hace años que brilla por su ausencia. Decidí entonces leer con calma lo que aquel personaje que desprendía tanta pasión por el saber había escrito. El primer libro que leí de Marina fue 'Los sueños de la razón'. Supe entonces que acababa de convertirme en un seguidor, crítico, de aquel estupendo autor. De todos los libros que he leído, 'Los sueños de la razón' sigue pareciéndome el mejor y el más difícil. ¿Cómo se puede explicar las diferencias de la perspectiva con que EE. UU. y Europa (generalizando) abordan los problemas actuales y que, además, resulte entretenido? Marina escribió una entretenida novela para explicarlo a sus alumnos, una historia que narra las cuitas de un español afincado en Cuba en el siglo XVIII, y que presencia la elaboración de la Constitución de Filadelfia y posteriormente la Declaración de Derechos que da sentido a la Revolución Francesa.
Pero 'Anatomía del miedo' no es una novela. Es un interesante ensayo que recorre los distintos aspectos del miedo. Y como contrapunto, el valor. Marina distingue entre una dimensión fisiológica y una dimensión psicológica que termina por enlazar directamente con la ética. Realiza un proceso similar a lo que ya hiciera en 'La inteligencia fracasada', remarcando la necesidad de la ética como elemento necesario para la libertad. Me ha llamado la atención que, si bien el libro comienza siendo un estudio del miedo, Marina troca la perspectiva para terminar abordándolo desde un punto de vista más positivo y lo convierte en el análisis del valor, distinguiéndolo hábilmente de la temeridad y dotándolo de una necesaria composición ética. Y creo que esto es una dominante tanto en sus libros como en las entrevistas que he tenido ocasión de leer o escuchar. Ahora sé que lo que me sedujo de él no fue tanto su deseo de saber, sino más bien la pasión vital que despliega a través de, ya no saber, sino más bien conocer, de una necesidad constante de profundizar en una interacción con la sociedad a partir de la cultura, del conocimiento. Y creo que eso, supongo que de manera inconsciente, lo transmite en sus escritos. Y me encanta.
MARINA, José ANTONIO, 'Anatomía del miedo. Un tratado sobre la valentía', Ed. Anagrama.
Muchos conoceréis a José Antonio Marina. Mi descubrimiento se produjo durante una de esas jornadas maratonianas donde el pulgar se ejercita sobre los sobados botones del mando a distancia. Allí, en un pequeño rincón, casi fagocitado por el resto de programas, un ingenuo presentador entrevistaba a un hombre de prominente calva y ojos despiertos. Digo ingenuo porque tal y como está el patio, pretender sobrevivir en la jungla catódica a base de entrevistas a gente que piensa es prácticamente un suicidio. Y, de hecho, así fue. Un par de meses más tarde el periodista dio con sus huesos en la radio, más propicia para la palabra y, por tanto, para la escucha y la reflexión. Sin embargo, gracias a aquel diminuto programa, encontré una voz cuerda que hablaba de cosas sencillas, con un sentido común que ya hace años que brilla por su ausencia. Decidí entonces leer con calma lo que aquel personaje que desprendía tanta pasión por el saber había escrito. El primer libro que leí de Marina fue 'Los sueños de la razón'. Supe entonces que acababa de convertirme en un seguidor, crítico, de aquel estupendo autor. De todos los libros que he leído, 'Los sueños de la razón' sigue pareciéndome el mejor y el más difícil. ¿Cómo se puede explicar las diferencias de la perspectiva con que EE. UU. y Europa (generalizando) abordan los problemas actuales y que, además, resulte entretenido? Marina escribió una entretenida novela para explicarlo a sus alumnos, una historia que narra las cuitas de un español afincado en Cuba en el siglo XVIII, y que presencia la elaboración de la Constitución de Filadelfia y posteriormente la Declaración de Derechos que da sentido a la Revolución Francesa.
Pero 'Anatomía del miedo' no es una novela. Es un interesante ensayo que recorre los distintos aspectos del miedo. Y como contrapunto, el valor. Marina distingue entre una dimensión fisiológica y una dimensión psicológica que termina por enlazar directamente con la ética. Realiza un proceso similar a lo que ya hiciera en 'La inteligencia fracasada', remarcando la necesidad de la ética como elemento necesario para la libertad. Me ha llamado la atención que, si bien el libro comienza siendo un estudio del miedo, Marina troca la perspectiva para terminar abordándolo desde un punto de vista más positivo y lo convierte en el análisis del valor, distinguiéndolo hábilmente de la temeridad y dotándolo de una necesaria composición ética. Y creo que esto es una dominante tanto en sus libros como en las entrevistas que he tenido ocasión de leer o escuchar. Ahora sé que lo que me sedujo de él no fue tanto su deseo de saber, sino más bien la pasión vital que despliega a través de, ya no saber, sino más bien conocer, de una necesidad constante de profundizar en una interacción con la sociedad a partir de la cultura, del conocimiento. Y creo que eso, supongo que de manera inconsciente, lo transmite en sus escritos. Y me encanta.
MARINA, José ANTONIO, 'Anatomía del miedo. Un tratado sobre la valentía', Ed. Anagrama.
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